| Sumario: | En este artículo, el relato de una experiencia de articulación entre productores, organizaciones e instituciones públicas y privadas en el corredor Plottier-Senillosa
Plottier y Senillosa son localidades contiguas próximas a la capital neuquina, asentadas sobre la margen norte del río Limay en el departamento Confluencia. A partir de la década del ‘70 registraron un proceso de ampliación de la frontera agrícola y puesta en producción de nuevas áreas de cultivo, caracterizado por la ocupación de tierras de dominio público y privado. Este proceso generó una disponibilidad de tierras aptas para el desarrollo de emprendimientos agrícolas a escala familiar, que contienen características diferenciadas a los espacios productivos frutícolas motorizados por inmigrantes europeos de principios del Siglo XX y que se ajustan al modelo del resto de las viejas colonias del Alto Valle.
Inicialmente, quienes llevaron adelante este desarrollo y ocupación de la frontera agrícola fueron ex obreros de importantes obras hidroeléctricas de la zona (Chocón, Planicie Banderita). Con posterioridad se sumaron familias de bajos recursos y empobrecidas las que, afectadas por el fuerte proceso de exclusión exacerbado en los noventa, vieron en la ocupación de la tierra la única posibilidad de hacer frente a su situación y al menos garantizar para sí y su familia la autoproducción de alimentos.
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