Estrés calórico. Pautas para una mejor producción y bienestar de nuestros animales

Los meses de diciembre, enero y febrero son los más calurosos de nuestro calendario y por lo tanto, donde mayor probabilidad de que los animales en pastoreo sufran estrés calórico. Esta situación empeora cuando además, estos animales consumen festucas tóxicas, parasitadas con el hongo Epichloë coeno...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Cora, Juan, Canton, German Jose, Odriozola, Ernesto Raul, Galetti, Mario Alfredo, Esparrach, Carlos Alberto
Formato: info:ar-repo/semantics/informe técnico
Lenguaje:Español
Publicado: Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, INTA 2024
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/20226
Descripción
Sumario:Los meses de diciembre, enero y febrero son los más calurosos de nuestro calendario y por lo tanto, donde mayor probabilidad de que los animales en pastoreo sufran estrés calórico. Esta situación empeora cuando además, estos animales consumen festucas tóxicas, parasitadas con el hongo Epichloë coenophiala (ex Neothypodium coenophialum) y/o gramíneas infestadas con Claviceps purpurea (“cornezuelo”), provocando cuadros de síndrome distérmico. El animal no puede disipar el calor y por este motivo los días de mayor temperatura y humedad ambiente se ven afectados, mostrándose agitados, respirando con la boca abierta, buscan sombra, permanecen en el interior del agua, disminuyen la ingesta de alimento y, en ocasiones, produce la muerte. Estas toxinas perduran en el organismo durante 20 días por lo que los animales presentan una aparente recuperación los días frescos recidivando el cuadro los días de altas temperaturas (mayores a 27°C). La casuística del Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado de INTA Balcarce en el período 2000-2014 registra 91 episodios de mortandad causadas por el síndrome distérmico, viéndose afectados vacas, toros y novillos. Si bien las muertes no son tan frecuentes, las pérdidas productivas sí lo son y muchas veces, difíciles de cuantificar. Las ganancias de peso diario y la producción de leche se ven disminuidas drásticamente en los bovinos afectados, por la disminución del consumo durante las horas de mayor temperatura y que parte de la energía consumida es redirigida a la disminución de la temperatura corporal.