| Sumario: | El género como construcción social está presente en las actividades de extensión e investigación
de la institución laboral. Si bien desde el siglo pasado es notorio que la mujer ha ocupado espacios antes impensados dando pasos a una nueva femineidad, aún no se ha constituido la utopía de la igualdad en la diferencia. Si se pone el foco en la ruralidad existen antecedentes que ubican a este sector con una fuerte orientación hacia el hombre productor, relegando a la mujer a un lugar doméstico, aun cuando
éstas realicen actividades productivas. Esta situación podría ser especular con la elección de la
especialidad y la opción del eje de trabajo vinculado a la agronomía, en especial a la ingeniería rural.
En la institución trabajo existen investigaciones previas que han demostrado que, si bien las investigadoras han incrementado sensiblemente su participación en la especialidad ingeniería rural, no lo han hecho en el eje de la maquinaria agrícola. Este incremento también se registra en áreas vinculadas al ambiente, la enseñanza, la extensión y las construcciones rurales, todas ellas cercanas a aspectos simbólicos vinculados a lo femenino. Esto estaría en línea con investigaciones que indican que los estudiantes tienden a percibirse más autoeficaces que las alumnas en áreas académicas consideradas típicamente masculinas. Para ello se trabajó en base a los datos disponibles de todos los Congresos Argentinos de Ingeniería Rural (CADIR) entre 1990 y 2009. Esta investigación fue retrospectiva, no
experimental y explicativa. El método fue secuencial y cuantitativo, considerándose trabajos donde el primer autor es mujer. El presente trabajo se orienta a estudiar la participación de la mujer en el eje extensión de los congresos argentinos de ingeniería rural CADIR.
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