| Sumario: | En un contexto mundial de creciente preocupación por disminuir los impactos negativos de las actividades antrópicas en el medio ambiente, la producción de carne bovina está siendo juzgada en varios círculos de la sociedad por su potencial contaminante, fundamentalmente asociado a la emisión de Gases Efecto Invernadero (GEI). Esto se ve reflejado en mercados de productos de origen agropecuario cada vez más exigentes con estándares ambientales requeridos, en el caso de la ganadería bovina resulta crítico el contenido de carbono por unidad de producto y la certificación de producción libre de deforestación. Asimismo, la cría bovina constituye una actividad productiva que contribuye a múltiples objetivos que se plantea la agenda de desarrollo sostenible de forma directa o indirecta, fundamentalmente: 1) seguridad alimentaria y medios de vida, 2) salud humana, y 3) sustentabilidad de los ecosistemas y cambio climático.
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