| Summary: | La alfalfa (Medicago sativa L.) es considerada uno de los cultivos forrajeros más importantes a nivel mundial debido a su elevado potencial productivo y a su alta calidad como alimento para rumiantes. La estimación de la superficie mundial sembrada con este cultivo es de 32 millones de hectáreas (Michaud et. al 1988). La producción de alfalfa depende de varios factores, como disponibilidad hídrica y de nutrientes, impedimentos de suelo y manejo, etc. Los criterios utilizados a la hora de implantar el cultivo muchas veces definen, además de la producción y vida útil de la pastura, sus costos de implantación. Diferentes arreglos espaciales en la siembra pueden afectar las relaciones de competencia por recursos tanto entre plantas de la misma especie (competencia intra-específica) como entre plantas de distinta especie (competencia inter-específica). En el primer caso, se pueden producir tres tipos de efectos: mortalidad dependiente de la densidad, efectos compensatorios entre tamaño y densidad y alteración de la estructura de la población (Park et. al. 2003). Si la densidad de siembra resulta demasiado elevada, puede provocar alta mortandad de plantas por competencia. Existe una densidad por encima de la cual, tanto la producción como el número de plantas establecidas al final del primer año, tienden a estabilizarse (Romero et al. 1991). El objetivo del presente trabajo fue evaluar el impacto del arreglo espacial de plantas y la densidad de siembra, sobre la producción total y sobre el número de plantas a los dos años de implantado el cultivo de
alfalfa.
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