Los suelos en tiempo del cambio climático

Uno de los elementos más complejos del agroecosistema y esencial para la producción de alimentos, es el suelo. Dentro del mismo, infinidad de organismos interactúan y contribuyen a los ciclos globales que hacen posible la vida. Durante el siglo XXI, el suelo recuperó su protagonismo en la agenda mun...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Carfagno, Patricia, Imhoff, Silvia, Duval, Matias Ezequiel, Landriscini, María Rosa, Castiglioni, Mario Guillermo
Formato: info:ar-repo/semantics/artículo
Lenguaje:Español
Publicado: AAPRESID 2024
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/17210
https://www.aapresid.org.ar/blog/revista-aapresid-n-227
Descripción
Sumario:Uno de los elementos más complejos del agroecosistema y esencial para la producción de alimentos, es el suelo. Dentro del mismo, infinidad de organismos interactúan y contribuyen a los ciclos globales que hacen posible la vida. Durante el siglo XXI, el suelo recuperó su protagonismo en la agenda mundial debido a su contribución en la mitigación del cambio climático. Sin embargo, los procesos de degradación de este recurso natural, como la erosión, la pérdida de carbono orgánico, el desequilibrio de nutrientes, la acidificación, la contaminación, el anegamiento, la compactación, la salinización y la pérdida de biodiversidad, han ido en aumento. La erosión causa la pérdida de suelo debido a la acción de agentes externos, ya sea por el viento (erosión eólica) o el agua (erosión hídrica), lo que resulta en la disminución de la capa superficial. La pérdida de suelo por erosión hídrica representa uno de los principales problemas que afectan la sustentabilidad de los sistemas productivos, con un impacto económico anual estimado en 30 millones de dólares por la caída de los rendimientos de soja, maíz y trigo. Se estima que la pérdida acumulada ascendería a 1.645 millones de dólares en una década, según el libro “Estimación de la pérdida de suelo por erosión hídrica en la República Argentina” (Gaitán et al., 2017)