| Sumario: | En esta época de cambios profundos y acelerados es posible imaginar como será la fruticultura en los próximos tiempos, centrando la atención en las nuevas tecnologías y la aplicación de agroquímicos
En la historia de la humanidad se identifican dos grandes revoluciones: la neolítica y la industrial, que indujeron cambios sustanciales en la forma de vida, la cultura del hombre y el ecosistema del planeta.
La primera fue muy lenta y se desarrolló hace más de nueve mil años. En diferentes regiones surgieron iniciativas sostenidas de agricultura y ganadería, y el hombre fue pasando, a lo largo de los siglos, de cazador-recolector a agricultor a través de la utilización de tecnologías de producción relativamente simples, donde su fuerza cumplió un rol preponderante, acompañada por una serie de herramientas manuales para complementar el trabajo de los arados, rastras y rodillos traccionados por animales.
El invento del motor de combustión interna junto al uso masivo de combustible fósil fueron los ejes de la llamada “revolución industrial”, surgida a mediados del siglo XVIII y principios del XIX. Esta etapa fue más rápida y protagonizada por unas pocas generaciones.
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