“Somos la Cenicienta de la agricultura, pero en épocas de crisis damos comida barata al pueblo"

Juan Fernando Rabellino Bentancur es uruguayo y tiene 44 años. Junto a sus cuatro hermanos lleva adelante un establecimiento en Juanicó, departamento de Canelones, donde cultiva una variada gama de frutas de pepita, carozo y vid. Además, produce plantas de vivero y ornamentales. Decidió diversificar...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Cali, Maria Julieta
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: EEA Alto Valle, INTA 2024
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/16887
Descripción
Sumario:Juan Fernando Rabellino Bentancur es uruguayo y tiene 44 años. Junto a sus cuatro hermanos lleva adelante un establecimiento en Juanicó, departamento de Canelones, donde cultiva una variada gama de frutas de pepita, carozo y vid. Además, produce plantas de vivero y ornamentales. Decidió diversificarse porque “no hay que poner todos los huevos en la misma canasta”, dice. Su familia proviene de tercera generación de inmigrantes italianos con cultura agrícola, “que llegaron a fines del siglo XIX y se instalaron lo más cerca posible del puerto de Montevideo con sus cepas y plantitas bajo el brazo”. No eran las tierras más apetecibles en cuanto a calidad de suelo y agua, pero allí quedó afincada la fruticultura del país. Hoy, los granjeros de esa zona se enfrentan a la amenaza de perder su competitividad ante el surgimiento de una “nueva fruticultura de grandes capitales que están afincándose en suelos más aptos, con abundante riego”. También, como sucede en el Alto Valle, por el avance de lo urbano sobre lo rural.