| Summary: | En Argentina se observan dos modelos de sistemas productivos, el utilizado en la región central, con gran aporte de insumos externos al sistema y que, en forma creciente, va extendiéndose a otras áreas del país; y el de la agricultura familiar, con mayor diversidad, menos dependiente de insumos externos, más amigable con el ambiente y en el que confluye la conservación con el uso sostenible de los recursos naturales. En este último sistema, el impacto de los cambios en el uso de la tierra y el reemplazo de variedades locales por otras especies o variedades mejoradas, han provocado la pérdida de la variabilidad genética y los conocimientos asociados a la misma. Por ello es indispensable abordar la conservación de esta diversidad, complementando las estrategias de conservación ex situ, realizada por los Bancos de Germoplasma (BG), y la conservación in situ, junto con los agricultores.
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