| Sumario: | A diferencia de los frutales, donde los daños por heladas tardías o primaverales se pueden producir en las flores y los frutos recién formados, en la vid puede afectar a todos los órganos herbáceos de las plantas (inflorescencias, racimos cuajados, brotes). Además de la lógica pérdida económica por disminuir o perder cosechas enteras, el quemado de brotes puede alcanzar tal magnitud que afecte el normal rebrote, una normal expresión vegetativa de la planta en esa temporada, y hasta condicionar la poda del invierno siguiente, dependiendo del grado de "quemado" de esos brotes.
Dicho nivel de daños en los órganos derivará de la intensidad y duración del evento climático y del estado fenológico de las plantas. La vieja y conocida práctica de "defensa pasiva", suelo descubierto, húmedo y compactado, puede prevenir daños ante heladas suaves o moderadas de corta duración, pero ante heladas moderadas a fuertes se vuelve necesario usar métodos activos para evitar perder la cosecha. El más utilizado, en este caso, es el riego por aspersión sobre la canopia o debajo de ésta (bajo la copa)
Ante un daño en los brotes por heladas, lo recomendable es regar y fertilizar correctamente en lo que queda de la primavera y comienzos del verano, para facilitarle a las plantas un rápido rebrote, cuaje y llenado de racimos. También así se favorece una adecuada cantidad y calidad de madera para la próxima poda invernal.
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