Los cultivos de cobertura y sus beneficios en la producción de alimentos

Los cultivos de cobertura son especies del ciclo otoño-invierno que se siembran entre cultivos de cosecha. Estos pueden incorporarse al suelo como abonos verdes o dejarse en la superficie generando un manto de residuos que cubre el suelo. Los cultivos de cobertura se utilizan en los sistemas de prod...

Full description

Bibliographic Details
Main Author: Restovich, Silvina Beatriz
Format: info:ar-repo/semantics/artículo
Language:Español
Published: EEA San Pedro, INTA 2023
Subjects:
Online Access:http://hdl.handle.net/20.500.12123/14939
Description
Summary:Los cultivos de cobertura son especies del ciclo otoño-invierno que se siembran entre cultivos de cosecha. Estos pueden incorporarse al suelo como abonos verdes o dejarse en la superficie generando un manto de residuos que cubre el suelo. Los cultivos de cobertura se utilizan en los sistemas de producción para conservar el agua del suelo, competir y controlar malezas y proporcionar nutrientes a los cultivos siguientes de la rotación. Además, los cultivos de cobertura pueden ayudar a conservar insectos benéficos, aumentar la actividad biológica e incrementar la materia orgánica del suelo. En general, las especies más utilizadas como cultivos de cobertura pertenecen a las familias de las gramíneas, leguminosas y crucíferas, las cuales pueden utilizarse solas o en mezclas. Cada especie de cultivo de cobertura es reconocida por brindar diferentes beneficios al sistema suelo-planta, por ejemplo, las leguminosas, como vicia, pueden incorporar nitrógeno de la atmósfera a la planta, aumentando su concentración en la biomasa producida. Posteriormente, esta biomasa se descompone por la acción de los microorganismos y aumenta el nitrógeno en el suelo. Este aumento de nitrógeno está disponible para las plantas, lo que permite la posibilidad de reducir el uso de fertilizantes nitrogenados. Las gramíneas generalmente producen abundante biomasa de lenta descomposición debido a su relación C/N relativamente alta, lo que brinda protección contra la erosión, regula la temperatura del suelo y el contenido de humedad. Las gramíneas también tienen raíces fibrosas con una gran cantidad de pelos radiculares que actúan como una malla, mejorando la estructura del suelo. En el caso de las crucíferas, estas tienen raíces primarias que penetran en las capas profundas del suelo, reduciendo la compactación. La elección de la especie a utilizar, ya sea sola o mezcla, depende de características como la rápida implantación, el buen desarrollo radicular y su adaptación a determinadas condiciones ambientales, así como también de los objetivos que se persigan. Por otro lado, la presencia de raíces vivas al diversificar los sistemas de producción con cultivos de cobertura proporciona un sistema más estable de huéspedes para los mutualistas obligados como son los hongos micorrícicos arbusculares, uno de los componentes más importantes de la microbiota edáfica. El hongo transfiere nutrientes, particularmente fósforo y nitrógeno, del suelo a la planta, y la planta transfiere carbohidratos al hongo. Las micorrizas contribuyen a la fertilidad y calidad del suelo, así como a la nutrición y salud de las plantas. Los hongos micorrícicos arbusculares también desempeñan un papel importante para hacer frente a la sequía, los metales pesados y el estrés por temperaturas extremas. Los sistemas productivos tienen el desafío de producir alimentos para la población, pero al mismo tiempo de reducir su impacto ambiental. En la búsqueda de producciones de alimentos más sustentables, el uso de cultivos de cobertura puede representar una alternativa ecológica para lograr una menor dependencia de insumos y mantener o incrementar la resiliencia del sistema.