Sistemas agroforestales en Patagonia Norte

En los valles de Patagonia Norte se utilizan álamos y sauces como cortinas rompevientos para protección de diferentes cultivos (frutícolas, hortícolas, forrajeros) y en forestaciones en macizo destinados a la producción de madera de calidad. La madera es utilizada por las industrias del aserrado y d...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Thomas, Esteban Ricardo, Cancio, Hernan Horacio, Caballe, Gonzalo
Formato: info:ar-repo/semantics/parte de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP) 2023
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/13996
http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/131898
https://doi.org/10.35537/10915/131898
Descripción
Sumario:En los valles de Patagonia Norte se utilizan álamos y sauces como cortinas rompevientos para protección de diferentes cultivos (frutícolas, hortícolas, forrajeros) y en forestaciones en macizo destinados a la producción de madera de calidad. La madera es utilizada por las industrias del aserrado y debobinado, principalmente en la confección de envases y embalajes para el transporte y comercialización de productos frutihortícolas, como también para la obtención de vigas, tablas, tirantes y machimbres utilizados por el sector de la construcción. Un porcentaje menor se destina a la industria celulósica, que puede aprovechar los rollizos de menor diámetro (García y Serventi, 2006; Thomas y Garcés, 2014). La superficie forestada con Salicáceas en los valles de Patagonia Norte se encuentra en notable retroceso. García y Serventi (2006) mencionan que a mediados de la década del 90 existían aproximadamente 3.500 hectáreas de forestaciones en macizo, superficie que disminuyó a 2.810 hectáreas estimadas al momento de esa publicación. Ponen énfasis, además, en que algo más del 50% de esas 2.810 hectáreas corresponde a macizos de menos de 5 años de edad. El Inventario de Plantaciones Forestales bajo riego en la región patagónica realizado en 2017, indica una superficie de 1.520 hectáreas de macizos (Bava, 2017), considerablemente menor a las estimaciones antes mencionadas.