| Sumario: | Los cambios globales que se están suscitando, tanto climáticos como del uso de los recursos naturales, impactan en la persistencia y dinámica ecológica de los ecosistemas del mundo debido a la gran velocidad con la que ocurren. Estos cambios pueden generar modificaciones en los patrones de diversidad, y las estrategias para mitigarlos pueden no ser suficientes en algunas especies. En este contexto resulta clave conocer cómo se presenta la variación natural de una especie, para planificar estrategias sostenibles de conservación, manejo y utilización de los productos y servicios asociados. En especies forestales, el ordenamiento de sus recursos genéticos promueve la sustentabilidad del sistema asistiendo con prescripciones concretas para su manejo, garantizando la conservación de su acervo ecológico-genético. Una forma de ordenar es delimitar unidades operativas de manejo (Pastorino & Gallo 2009), las que, basadas en la variación de marcadores genéticos y/o caracteres métricos cuantitativos, hacen factible el movimiento de material de propagación sin riesgos de contaminación genética o maladaptación. Las zonas genéticas, en particular, están fundadas en la variación de marcadores del ADN selectivamente neutros y en la ponderación de la estructura poblacional e historia evolutiva de la especie.
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