| Sumario: | La criptosporidiosis bovina es causada por el protozoo apicomplexa Cryptosporidium spp. y es una
enfermedad desatendida a nivel global y local. Es una zoonosis y antroponosis que afecta a inmunosuprimidos y a niños menores de 3 años. A nivel local, se considera a los terneros como mayor reservorio para el parásito y por ende para su diseminación, ya que es el ooquiste, eliminado por las heces, el causante de las infecciones. Hasta hoy, estudios moleculares han identificado en terneros exclusivamente a la especie C. parvum en nuestro país, la cual es considerada la especie zoonótica más importante. En la actualidad solo existen medidas paliativas, no hay drogas ni vacunas que curen ni
controlen la enfermedad. El desarrollo de una vacuna efectiva traería aparejados múltiples beneficios, no solo porque mejoraría la salud y el bienestar de los animales sino que permitiría controlar la zoonosis y los brotes causados por contaminación de aguas y alimentos con ooquistes, mejorando así la salud pública. La búsqueda de antígenos capaces de generar anticuerpos protectivos es esencial para el desarrollo de formulaciones vacunales. Los protozoos parásitos tienen abundantes proteínas asociadas a la superficie celular a través de un complejo glicolipídico denominado glicosilfosfatidilinositol (GPI),
las cuales están implicadas en el proceso de invasión. A partir de un estudio previo del proteoma de C. parvum con herramientas bioinformáticas, se identificó una lista de potenciales candidatos vacunales predichos de ser anclados por GPI. El objetivo de este trabajo se centra en la verificación de la conservación de tres de estos antígenos y su capacidad de ser reconocidos por la respuesta humoral de terneros infectados con C. parvum.
|