| Sumario: | En la forma tradicional de manejo de la caña de azúcar utilizada en la Argentina se rotura intensamente toda la superficie donde se implantará el cultivo, demandando grandes aportes de energía. Además, en las posteriores tareas de mantenimiento, los entresurcos son laboreados en profundidad, reduciendo su capacidad portante y tornándolos más vulnerables al tránsito de equipos de cultivo, cosechadoras y camiones de gran peso. El uso continuo de este sistema durante prolongados períodos de monocultivo afectó la integridad física del suelo, comprometiendo el aprovechamiento eficiente de los insumos y los rendimientos.
Era necesario entonces generar una alternativa de manejo superadora a la tradicional a fin de revertir, detener o mitigar el deterioro del suelo y mejorar el resultado económico del cultivo. Se especuló que, una posible solución sería, aplicar la energía solamente donde pudiese ser aprovechada por las raíces del cultivo y mantener sin disturbar los sitios de tránsito a lo largo de todo el ciclo de la caña. Para poder implementar esta forma de manejo fue desarrollado y fabricado un escarificador experimental para labranza profunda en franjas.
Desde el año 2013 se lleva a cabo un ensayo en la EEA INTA Famaillá (Tucumán) comparando ambas tecnologías de cultivo. Los resultados preliminares indican que, durante la etapa de implantación de la caña, pueden reducirse entre un 60 y 70 % el consumo de combustible, el requerimiento energético y los tiempos y costos operativos con esta nueva alternativa de manejo. El margen bruto medio de las cinco cosechas realizadas, superó en aproximadamente un 15 % al obtenido con el manejo tradicional, debido al aumento en los rendimientos y a la menor cantidad de labores de mantenimiento requeridas por la nueva tecnología.
El nuevo sistema se presenta como una alternativa de manejo de menor complejidad operativa, económicamente rentable y de mayor sustentabilidad
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