| Sumario: | En la década del 90, la introducción de la biotecnología en el mundo de la agroalimentación hizo que el sistema regulador y comercial, ya de por sí difícil, se volviera más complicado todavía. En un cierto nivel, la biotecnología y los alimentos modificados genéticamente (MG) aumentan el potencial del comercio y la necesidad de contar con un sistema de operaciones internacionales que funcione de forma cabal. En otro nivel, los productos de esta nueva tecnología han precipitado un extenso y difícil debate acerca de la estructura y la eficacia de las normas nacionales sobre la inocuidad de los alimentos y el papel que les corresponde en tal sentido a las instituciones internacionales. Actualmente están en marcha diversas iniciativas nacionales e internacionales para manejar estas presiones, pero hay pocas perspectivas de que se logre una rápida solución.
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