| Sumario: | Las iniciativas mixtas de los sectores público y privado destinadas a la innovación son una forma de contribuir a resolver los problemas de competitividad de un sector en particular. En tal sentido, Uruguay cuenta con experiencia en la elaboración de vínculos y simbiosis para la integración sectorial, especialmente en las esferas de la innovación y el desarrollo de tecnologías agrícolas. En 1998 se creó la Mesa Nacional de Trigo con el fin de mejorar la competitividad de la cadena agroindustrial triguera a través de la generación de soluciones tecnológicas apropiadas para la producción primaria, el procesamiento y la gestión de la calidad. La Mesa reúne a instituciones públicas de investigación, al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y a asociaciones de productores, intermediarios, molineros, panaderos y fabricantes de pastas así como exportadores. Entre otros protagonistas del sector privado, están representados 2100 productores, 18 empresas molineras que cuentan con una plantilla de alrededor de 1000 empleados y un gran número de panaderías y fábricas de pastas frescas y secas, que representan 3875 propietarios y 13550 empleados. Por su complejidad y las características de la interrelación entre sus miembros, el modelo de funcionamiento de la Mesa Nacional de Trigo de Uruguay se ha vuelto especialmente pertinente. En este documento se exponen los antecedentes y las experiencias de la Mesa Nacional, así como los desafíos a los que se enfrenta, en su papel de ""referencia"" con respecto al funcionamiento de una de las alianzas estratégicas más integradas en el continente y que ha despertado el interés de casi todos los participantes de la cadena productiva. Como metodología se decidió analizarla en tanto que enfoque mixto de los sectores público y privado, teniendo en cuenta su marco jurídico, su gestión, su financiamiento y los resultados obtenidos al igual que las tecnologías adoptadas y beneficios para los participantes. El análisis muestra que la diversidad de protagonistas y la decreciente competitividad del trigo uruguayo en el contexto económico regional y mundial, representa un reto para la Mesa, el de elaborar una metodología de trabajo más coherente. No obstante, la Mesa ofrece múltiples ventajas: coordina de manera más idónea los proyectos de investigación de los institutos públicos y evita duplicar esfuerzos; constituye una plataforma de encuentro y de debate sobre los desafíos del sector y permite establecer estrategias para enfrentar sus problemas de competitividad a través del desarrollo de innovaciones en investigación. Con el tiempo es muy probable que los resultados de la Mesa sean de tal calidad y valor para el sector privado, especialmente las panaderías y los productores de trigo, que puedan aumentar sus rendimientos. Desde este punto de vista, los beneficiarios directos serán quienes garanticen el funcionamiento continuo de la Mesa.
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