| Sumario: | La tonelería tradicional chilena se basa en el uso de maderas como el roble chileno (Nothofagus obliqua) y el raulí (Nothofagus alpina) los cuales fueron utilizados desde la colonia para la fermentación, guarda y transporte de vinos. Los depósitos tenían capacidad entre 300 y 20.000 litros.
En los años 80, en los grandes depósitos las maderas nativas fueron reemplazadas por acero inoxidable, aludiéndose a problemas de higiene y conservación de los vinos. Sin embargo, estos problemas son derivados del deterioro y falta de mantención y renovación de los contenedores. También se abandonó el uso de barricas de 300 litros, excepto en regiones más aisladas como el valle del Biobío, en las comunas de Yumbel, Laja y San Rosendo, donde se emplean hasta el día de hoy.
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